lunes, 2 de enero de 2012

TERRIBLE OFERTA

La conocí en un baile,
la miré fijamente,
se me acercó sonriendo,
y me preguntó:
“¿Querés vida eterna?”
Pensé “¡Que lindas piernas!”
Tomé otro trago y dije:
“Todas las que tengas”.

 Miró mi cuello
muy especialmente,
y me dijo ausente
“Vámonos afuera,
que la noche espera,
y es toda nuestra…”
Yo salí corriendo,
saboreaba la fiesta.

Paramos a conversar,
dentro de un baldío,
y me dijo “Tío,
que cuello más rico”.
Yo sentí un temor,
vago presentimiento,
y tenía razón,
enseguida les cuento.

Fue entonces que vi,
Entre sus bellos labios,
sus colmillos largos,
níveos y tan lindos,
y sonriendo dijo
“¿Querés vida eterna?!
Yo dije que sí,
¡Qué fácil de mierda!

Y ahora aquí me ven,
casi dejé de beber,
ando rebién del corazón,
aunque me asusta el sol.
Llevo una vida feliz,
nunca, nunca me aburrí,
no sé lo que es pasar hambre,
comida hay por todas partes.
                                      
Si quieren vida eterna,
yo se las daré,
si quieren vida eterna,
yo se las daré…
Solo el alma pido,
por la vida eterna,
solo el alma pido…
¡Y es terrible oferta!      

SUICIDIO MATERNAL

Ayer entré a tu habitación,
y te encontré colgando,
meciéndote con dulzor,
de un cable reforzado…

Cuando intenté bajar,
aquella fría figura,
no habló ni una palabra
¡Vaya que hermosura!

Se mandó hacer autopsia,
pues no estaba confirmado,
si la lengua que salía,
era por horca o enfado.

Entonces fue que llegó,
la tan notable noticia,
¡Estaba encinta la gordi!
¡Con razón tan pesadita!

¡Me sentía tan feliz!
¡Era padre por fin!
De un ataúd, eso sí,
¡Pero mi hijo iba ahí!

Su madre me preguntó,
si mi apellido daría,
al cadáver de mi hijo,
que luego se enterraría.

¡Pero que dice vieja!
Repliqué muy comprensivo…
¡Que no haya ninguna duda,
que será reconocido!

Me hubieras dicho, mi amor,
que estabas embarazada,
jamás gordita, jamás,
yo quise verte colgada… pero sí callada.

Pero la culpa es tuya,
por no querer cuidarte,
vós bien sabías, mi amor,
que no hay condón de mi talle.

CUANDO SUENA EL TAMBOR

Cuando era pequeño
solían decirme
que los tambores sonaban solo
en días de fiesta.
Luego fui aprendiendo
que las llamadas
pretexto eran para alegrías,
cuando estas no existían.

Y CUANDO SUENA EL TAMBOR,
REPICA MI CORAZÓN,
QUIERA O NO, QUIERA O NO,
CON MÁS ALEGRÍA.

Cuando pasan los años,
siento las penas
sobre mis brazos,
la espalda grita,
y el tambor me dobla,
y aunque la marcha cuesta,
sigo contento, pues estoy otra vez,
con la lonja y el vino.

LA INDIFERENTE

Cuando la ví pasar,
con esa manera de caminar,
tuve ganas de tocar… ¡Epa, che!
pero solo le silbé…
¡un silbidito nomás!

ME DISPRECIÓ, NI ME MIRÓ, NI ME ESPERÓ, NI MOSQUEÓ, ME IGNORÓ.

Ella siguió sin parar,
¡Ay mamá! ¡Con ese andar!
Me salió el indio de acá,
y la quise conversar…

ME DISPRECIÓ, NI ME MIRÓ, NI ME ESPERÓ, NI MOSQUEÓ…

La seguí tres cuadras más,
dele correrla de atrás,
meta parla sin parar,
tratando de algo sacar,
teléfono, dirección o cuánto calza, cualquier cosa me servía…

ME DISPRECIÓ, NI ME MIRÓ, NI ME ESPERÓ, NI MOSQUEÓ, ME IGNORÓ.

Pero al final me cansé,
y duramente encaré,
a lo macho la paré y le dije:
“Dame un poquito de bola, mi amor”
¿Y ella que dijo? “¡No oigo, soy sorda!”, me dijo…

ME DISPRECIÓ, NI ME MIRÓ, NI ME ESPERÓ, NI MOSQUEÓ, ME PATEÓ…

CANCIÓN DEL CORTADOR

Tempranito, va pa`las viñas
el cortador,
abrigadito, el sol todavía
no calentó…

La tijerita, entre los racimos
hará volar,
y con jugo de uvas, sus manos,
irá a mojar.

PROBAR EL VINO, NO HAY NADA IGUAL,
TOMAR LA UVA QUE FUI A CORTAR,
SI TOMO MUCHO, DISCULPARÁN,
YO QUIERO AL VINO, ENTENDERÁN.

El solcito, ya está empezando
a apretar,
y en su frente, caliente rocío,
ha de brotar.

De cajones, larga hilera,
ha de dejar,
carga noble, de la fila,
hay que sacar.

CANCIÓN DE OTOÑO

Un día partí de viaje,
quería cosas conocer,
conocí la vida y conocí la muerte,
conocí sonrisas y llantos también,
conocí la vida y conocí la muerte,
conocí sonrisas y llantos también.

Rodé por muchos caminos,
algunos sin recorrer,
evité los fríos y evité las noches,
evité los buitres y al Hombre también,
evité los fríos y evité las noches,
evité los buitres y al Hombre también.

SI ALGO CAMBIÓ,
NO SÉ EL CULPABLE,
NO OLVIDÉ MI PUEBLO, MADRE,
POR ANDAR LEJOS DE TI.
Y MI CORAZÓN ESTÁ PERDIDO,
YO NO SÉ SI HAY AMIGOS,
SI CREO EN LA SOLEDAD.

Cantando marchaba a veces,
o silbaba al caminar,
canciones de otoño, de invierno quizás,
nunca de primavera, de verano jamás,
canciones de otoño, de invierno quizás,
nunca de primavera, de verano jamás.

Y un día me sentí viejo,
sin techo me fui a encontrar,
busqué mis hijos, el árbol y a vós,
el libro ya estaba, pero no la razón,
busqué mis hijos, el árbol y a vós,
el libro ya estaba, pero no la razón.

NI PIRATA, NI LADRÓN

Andaba extraviado, confundido, como en otro mundo. Ante las preguntas de mis amigos, les conté que era lo que me pasaba…

Pensaba en cómo hacemos el amor
en como logras en mí tanta pasión,
soñaba en estar junto a vos,
hoy, mañana y pasado por qué no…

Espero impaciente el reloj,
que me avisa cual es la hora del amor,
si te demoras, me siento morir,
y los segundos golpean sobre mí…

QUIERO RESOLVER ESTA SITUACIÓN
QUIERO QUE SEAS MÍA SIN CONDICIONES
NO QUIERO SER PIRATA, TAMPOCO LADRÓN,
LO ÚNICO QUE QUIERO ES TU CORAZÓN
-Y ESTAR CON VÓS-

Todos los besos que me das,
hacen blanco en mi alma sin errar…
si respiras muy cerca de mí,
te juro, me derrito junto a ti…

La guitarra me pregunta si fue ayer,
o mañana, que de ti me enamoré,
le contesto que poco importa ya,
poco importa, mientras conmigo estés.