Si quisimos una vez borrar de un golpe, la injusticia,
si esperábamos que la dureza del metal fuera argumento suficiente, para hacer desistir a los que vendían nuestra patria.
Si soñamos con un país mejor, lleno de jóvenes esperanzas… y nos equivocamos… pues no fuímos escuchados, pues nos olvidaron.
Decimos ahora, que el día que todos decidamos terminar con esta pesadilla, esta burla constante a la cobardía de no querer un país mejor…
Ese día finalmente cosecharemos nuestra siembra.
Nunca nadie sembró en vano
aunque los frutos estén lejanos
basta, con la semilla ver crecer.
No es querer hablar demasiado
esperar el tiempo apropiado
cultivar las conciencias
la impaciencia sabe golpear.
Cuando las empresas son grandes
grandes serán los esfuerzos
qué derecho tenemos,
a pedir sin explicar.
La patria que les vendieron
la pagaron a buen precio
hay que decirle a la gente
que el miedo la estafó.
No se termina la historia
vive por siempre la gloria
no hay cosecha sin siembra
no hay patria sin dignidad.
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